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CUATRO AÑOS SIN AVANCES SEGUIMIENTO AL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO 2010-2014 LOCOMOTORAS FRACASADAS Y PROMESAS INCUMPLIDAS

Las locomotoras se constituyeron en la apuesta principal del Gobierno Santos, y el eje tanto de su plan de gobierno para el período 2010-2014, como de su estrategia comunicacional.
Sin embargo, las cinco cacareadas locomotoras nunca arrancaron, sin excepción. El Gobierno se intenta escudar presentado avances en diferentes estadísticas, lo cual podríamos concluir que es lo que debería suceder, nada anormal. Lo que sí es evidente es que la consecución de objetivos que se autoimpuso el Gobierno Santos estuvo absolutamente por debajo de lo prometido. Por ello, una rendición de cuentas no puede circunscribirse únicamente a presentar ediciones de lujo sobre los normales avances gubernamentales. Aquí comprobaremos la realidad de cuatro años que se desperdiciaron para hacer cambios fundamentales en la vida de los colombianos, especialmente los más vulnerables.

Innovación: retrocediendo y sin brújula

Este gobierno se propuso diversas metas en materia de Ciencia, Tecnología e Innovación. Primero, la meta definida por el Gobierno en materia de inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación era del 0,7% del PIB para 2014. El logro a 2013 fue del 0,5% y según las cifras del Observatorio colombiano de Ciencia y Tecnología la línea base era 0,501%, esto es, se retrocedió. Un caso similar se presenta con la inversión en Investigación y Desarrollo, en el que la meta propuesta por el Gobierno Santos fue del 0,35% del PIB. El logro del Gobierno a 2013 fue de 0,22% desde una línea base del 0,17%. Sin embargo, las cifras del Observatorio colombiano de Ciencia y Tecnología indican que la línea base era del 0,21% en 2010, lo que señala que el avance fue prácticamente inexistente.
Otras metas como el número de grupos de investigación reconocidos, establecida en 7.900 con un logro de 4.300 a 2013; el número de empresas que accedieron a beneficios tributarios por invertir en investigación, establecida en 370 con un logro de 210 a 2013; y el número de investigadores activos, establecida en 30.700 con un logro de 16.100 a 2013, denotan un fracaso rotundo de la denominada Locomotora de la Innovación.
Además, lo que se suponía fuera el principal impulso de esta locomotora, los recursos de regalías, se ha quedado estancado en el caso más aberrante de incapacidad institucional. El Gobierno modificó el sistema de regalías mediante la creación de un fondo para la financiación de actividades de ciencia, tecnología e innovación. Este fondo se alimenta del 10% de todos los recursos de regalías, y hasta ahora, ha mostrado un nivel de ejecución lamentable en materia de Ciencia, Tecnología e Innovación: más de $3 billones quietos en los bancos, sin lograr ejecución alguna, se convierten en la demostración de que la ineficiencia es el nuevo nombre de la corrupción.
Si nos atenemos a la meta de exportaciones no primarias que se establecieron para 2014, encontramos que se pretendía llegar a $21 billones. La noticia es que para 2013, apenas esta meta iba en $19 billones, y para 2014 ya se establece un retroceso en esta materia de al menos un 6% adicional. No estamos exportando valor agregado a la velocidad que requerimos.
En el escalafón mundial de innovación, Colombia ya está en el lugar 68, después de haber estado en el puesto 60 en 2013.
Y si nos asomamos al futuro, nada parece corregirse. El último debate fue para que los recursos para Colciencias no disminuyeran para el próximo año, lo que corrobora que la Ciencia, la Tecnología y la Innovación serán en el futuro cercano una locomotora olvidada por un Gobierno que no le apuesta al futuro de los colombianos. Y esto costó inclusive el despido de su directora, al contarle a Colombia la realidad de las promesas incumplidas. Colciencias queda a merced de una mínima institucionalidad, el presupuesto comprometido, la falta de enfoque y la tramitología en su máximo apogeo.

Infraestructura: la locomotora con el mayor rezago

La locomotora de la infraestructura es tal vez el ejemplo más representativo de un sistemático problema de mentiras y promesas incumplidas del Gobierno Nacional a las regiones. Para destacar, los siguientes puntos:
La meta de número de nuevos kilómetros de doble calzada construidos, establecida en 1.031 para el cuatrienio, será en 2014 de 624. El número de nuevos kilómetros de red férrea en operación, que debía llegar a 1.154, será de 846. Las toneladas de carga transportadas por el Río Magdalena, propuestos en 6 millones para el cuatrienio, serán apenas 2,4 millones. Los kilómetros de mantenimiento de la red terciaria, propuestos en 50 mil para el cuatrienio, serán apenas de 24 mil. Además, sólo se logró el 83,5% de avance sobre los proyectos de concesiones aeroportuarias en el país.
Finalmente, la inversión en infraestructura nunca se ha acercado al 3% del PIB, estándar internacional de economías emergentes que pretenden iniciar un proceso serio hacia el desarrollo. De hecho, y para llamar la atención, la inversión en construcción y mejoramiento de infraestructura de trasporte para 2015 es de $5,56 billones, lo que representa menos del 0,8% del PIB.
Adicionando a esta falta de seriedad en el cumplimiento de los objetivos, encontramos que la infraestructura se pasó cuatro años en una combinación de exceso de estudios no ejecutados, falta de interés de los privados en la ejecución de obras, parálisis por licencias ambientales y consultas con comunidades, y un aplazamiento constante en el inicio de obras. Ejemplo patente de esta inoperancia de grandes macroproyectos es el proyecto de Autopistas de la Montaña que tuvieron cuatro años perdidos y en la que la total incertidumbre de su real inicio y finalización aún rondan en el ambiente de los colombianos.

Agro: una locomotora impulsada por la demagogia

Un indicador que difícilmente puede rebatirse es la participación del PIB agropecuario sobre el total de la economía, que pasó de ser el 6,5% en 2010 al 5,6% en 2013. También, el número de hectáreas cultivadas van a pasar de 4,7 a 5,1 millones en los tres años, un incremento del 7,8%, insuficiente si se tiene en cuenta el potencial de área cultivada del país, de alrededor de 28 millones de hectáreas
Respecto a las metas del Gobierno en el cuatrienio anterior las cifras tampoco son alentadoras. La meta de actos administrativos de registro ante la Unidad de Restitución de Tierras para el cuatrienio era de 100, y el logro a 2013 era de 62 actos administrativos de registro. La meta de número de nuevos beneficiarios con asistencia técnica integral era de 1,4 millones, el logro del cuatrienio fue de 1,2 millones. La meta de hectáreas con riego y drenaje era de 65 mil para el cuatrienio, el logro fue de 17 mil. La meta de hectáreas forestales a establecer con Certificado de Incentivo Forestal (un subsidio directo que se le entrega a los reforestadores) era de 247 mil, el logro fue de 98 mil.
Además, el abandono institucional al que se expuso el sector fue absolutamente lamentable. Se presentó una completa inestabilidad en el cargo más importante, la de Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, con cuatro ministros en un año y cuatro meses. Además, las instituciones más importantes se dejaron a merced de políticos, con poca o ninguna experiencia en el sector.
Y no sobra mencionar el tal paro agrario, ése que nunca existió.

Minería: la locomotora en decadencia

Un sector estratégico, que presentó crecimientos históricos durante el gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez, llevando a un superávit de la balanza comercial del país en la mayoría de años de su gobierno, quedó en el abandono absoluto del Gobierno Santos.
Para comenzar, las metas en producción anual de carbón y oro están muy por debajo de los niveles propuestos en 2010. La producción anual de carbón, que debió ser de 96, 97 y 110 millones de toneladas en los años 2011, 2012 y 2013, llegó a 86, 89 y 85 millones, siempre por debajo de la meta propuesta, y en franca decadencia. Una situación similar se presentó con las metas propuestas en producción de oro, en las que se esperaba una producción acumulada en los tres años de 187 toneladas, logrando llegar a 178.
El petróleo merece capítulo aparte. De acuerdo con las metas establecidas por el Gobierno Santos, deberíamos estar produciendo alrededor de un millón cuatrocientos mil barriles diarios. Apenas el año pasado tocamos el millón de barriles, y estamos decayendo de manera continua, con riesgos de terminar en 900 mil barriles o menos al día.
Otros aspectos como la accidentalidad minera, la meta de formalización y el tiempo de respuesta para los contratos de concesión también se incumplieron. La meta del cuatrienio para número de fallecimientos por hora trabajada era de 1,7. Sin embargo, el indicador pasó de ser 1,8 en 2010 a 2,1 en 2014, presentando un aumento en lugar de disminuir. Por su parte, el número de asociaciones mineras formalizadas, que debió llegar a 30 en el cuatrienio, apenas se ha cumplido en un 27% para un total de ocho asociaciones. Finalmente, el número de días para suscribir un contrato de concesión, que debía ser de 180 para 2014 es hoy de 342, casi el doble de lo prometido.
Problemática con normas ambientales y consultas con las comunidades, el apogeo de la minería criminal que financia grupos al margen de la ley y que acaba con el medio ambiente, la falta de un catastro minero que demuestra el desconocimiento que tiene el Estado sobre su territorio, y la constante inseguridad en nuestros campos, se convierten en retos fundamentales que el Gobierno Santos no vislumbra superar.

Vivienda: puro ruido

La locomotora más publicitada por el Gobierno Nacional tampoco ha presentado los resultados esperados. De acuerdo con un informe presentado por la Contraloría General de la República, a abril de 2014 se estaba cumpliendo la meta de viviendas gratuitas de interés prioritario entregadas en apenas el 17,7%, esto es, de un total de 97.586 soluciones de vivienda proyectadas para esta fecha apenas se habían entregado 17.268, la gran mayoría ejecutadas por privados y no por entidades gubernamentales. Se destaca además que de la meta de viviendas a entregar con intervención de entidades públicas era de 23.657, en abril no se había entregado ninguna y apenas se habían construido 952.
El incumplimiento se hace extensivo a otros programas de vivienda. Por ejemplo, la meta para el cuatrienio de número de viviendas de interés social con apoyo de las cajas de compensación familiar era de 200 mil, y apenas se ha llegado a 122 mil, y la meta de número de viviendas iniciadas por macroproyectos se propuso en 99.926, llegando apenas a 41.658.
Si nos atenemos a la calidad de muchas de las viviendas entregadas, lo que estamos viendo es la formalización de tugurios en diferentes sitios de Colombia. Lugares sin zonas comunes y techos compartidos por muchas viviendas son pan de cada día en la rutina de los colombianos que acceden a esta dádiva estatal.
Es importante, adicionalmente, mencionar la falta de títulos para muchos de estos colombianos, que no son propietarios de las viviendas al no tener escritura pública, víctimas de la informalidad promovida por parte del Gobierno Santos. Un engaño patrocinado con dineros públicos.

Grandes macroproyectos: los años perdidos

El incumplimiento del Gobierno fue recurrente en otros proyectos denominados de Gran Impacto Regional y Estrategias Diferenciadas. Para destacar, proyectos como el de Ordenamiento Ambiental y Desarrollo Territorial de la Mojana se quedó en estudios y diagnósticos tras 4 años, y sin fecha real de entregas de avances. De hecho, el Fondo de Adaptación se encuentra “estructurando” un Plan de Acción para este macroproyecto, cuando ya termina el tiempo de ejecución del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014. Lo mismo ocurre con el proyecto de Aprovechamiento Productivo, Integración y Desarrollo de la Altillanura (uno de los principales avances detallados por Planeación Nacional en una reciente comunicación fue “una reunión con el Secretario de Planeación del Departamento del Meta”), el de Gestión Ambiental Articulada del Ecosistema Macizo Colombiano. Para este último ni siquiera se terminó de aprobar el documento CONPES.
La navegabilidad de los ríos Magdalena, Putumayo, Meta y Caquetá merece un extenso análisis especial. En particular, Planeación Nacional informa que para el río Magdalena, el único que tuvo algún avance, el proyecto está estructurado y se va a adjudicar sin cierre financiero. En el caso del Río Caquetá los estudios aún no se han terminado, y se informa que apenas se terminarían el próximo año. Para el río Meta se tienen los estudios terminados pero aún no se definen cuáles son las obras que se van a realizar; y en el Río Putumayo, el estudio debía estar listo en noviembre de 2012 pero se reporta a la fecha un avance de apenas el 78% (casi dos años después de que debía estar completamente finalizado).
Para otros proyectos como los programas piloto para las áreas de desarrollo en La Mojana, La Altillanura y la Región Pacífico, no se reportan avances relevantes; lo mismo que para la implementación de Centros Binacionales de Asuntos Fronterizos con Venezuela y la Modernización de la Infraestructura de Transporte Minero – Energética. Para el proyecto de Implementación de Estrategias de Consolidación en la Zona del Catatumbo, informa Planeación Nacional que el presupuesto del Ministerio de Defensa se ha invertido en “suministro de impresora a la Alcaldía de El Tarra”, “dotación de instrumentos musicales en Tibú”, y “dotación de Kits deportivos en Hacarí”, entre otras actividades propias de otras entidades.
Estos resultados denotan una preocupante capacidad de gestión del Gobierno Nacional, y deben llamar la atención sobre el efecto mediático que puede tener la alta inversión del Gobierno en publicidad, al ocultar un déficit grave en materia de cumplimiento de metas.
Se listan también otros macroproyectos de manera informativa de que se prometieron en el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014, y de los que no hubo un peso ejecutado y mucho menos funcionando para los colombianos: Distrito de Ranchería Fase II; Gestión ambiental de los ecosistemas marinos e insulares; Segundo túnel de la línea (Túnel Segundo Centenario); Canales de acceso a puertos; Consolidación de la Red Férrea del Pacífico; Tren del Carare; Consolidación de los corredores viales: Bogotá-Buenaventura, Bogotá-Cúcuta, Bogotá- Villavicencio, Arterias del Llano, Conexión Sur Colombia–Ecuador, Autopistas de la Montaña, Transversal de las Américas, Ruta del Sol.

Lo único que cumplió el Gobierno Santos con total cabalidad es el hecho de que los ciudadanos crean hoy menos en el Estado, que se pasa en anuncios que no se convierten en realidad. El resumen es claro: perdimos cuatro años, no sólo por un retraso en nuestros indicadores sino por la desazón que sentimos los colombianos al sentirnos engañados por funcionarios al que les pagamos sus salarios con nuestros impuestos.
Ahí están los resultados verdaderos, esos que Santos no puede engañar.

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