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NUEVOS PARTIDOS POLÍTICOS

Los partidos políticos son unas de las instituciones que han caído en el mayor desprestigio a nivel global.  ¿Causas? Innumerables, pero muy justas todas ellas.  La ciudadanía no se siente representada en absoluto por unos individuos amangualados en instituciones anquilosadas que sólo representan sus propios intereses.

Este escrito pretende, de manera gratuita, darles una asesoría a los pocos líderes de verdad que están dentro de esos desprestigiados partidos políticos para ver si recapacitan y los sacan del hoyo sin fondo en el que se encuentran.  Sé que poco servirán, pues el interés de los partidos políticos tradicionales es eminentemente burocrático.  Pero como sé que no serán ellos quienes disfruten estas ideas, realmente van dirigidas a las nuevas generaciones que quieren ingresar a lo público, con la idea de que estructuren nuevos o renovados partidos políticos con una finalidad real de servicio y progreso social.

Lo primero, lo fundamental, es que los partidos tengan una ideología clara.  Parece sencillo, ¿cierto? Pero la realidad nos ha enfrentado a que la ideología hoy sea completamente secundaria frente al apetito por la burocracia, la contratación pública y la vanidad del poder.

Y no se trata solamente de tener ideología.  Se trata de defenderla con argumentos sólidos, modernizarla con temas contemporáneos y actuales, aplicarla cuando se consigan posiciones de liderazgo público.  Y esa ideología debe adecuarse a un mundo cada vez más urbano, incluyendo temas que afectan la vida moderna de manera directa.  Por ello, hoy es fundamental tener posiciones claras en aspectos como la lucha contra la corrupción, el liderazgo en ciencia y tecnología, la responsabilidad con el medio ambiente, los grandes proyectos de infraestructura para la competitividad y la movilidad de los centros urbanos.  Excluirlos de una agenda programática es imperdonable.

Sobre estos temas, un partido político moderno debería liderar leyes y reglamentos, hacer debates de control político, y obligar a una verdadera gestión administrativa para conseguir los objetivos planteados en su ideología.

Una vez definido el propósito ideológico, es absolutamente obligatorio generar un sistema de comunicación directo con los ciudadanos, sin intermediarios, para conocer su problemática de primera mano y generar soluciones creativas desde la realidad.  Para ello, existen muchas herramientas, todas válidas y todas las cuales se deben usar simultáneamente: por un lado, Internet debe convertirse en un aliado estratégico de interacción, para que los ciudadanos puedan participar e interactuar libremente a través de foros, preguntas, ideas, temas de interés coyuntural, encuestas, en fin, un verdadero “servicio al cliente” para ciudadanos.  El nuevo partido debe darle respuesta a todas las interacciones ciudadanas.

Adicionalmente, el Partido debe participar activamente en redes sociales, presentar posiciones sobre temas de actualidad nacional, tener blogs de corporados y líderes, en fin, comunicarse en doble vía con la ciudadanía, sin filtros incómodos que alejen a los ciudadanos.

Igualmente, es fundamental que líderes y corporados de un partido político, además de la comunicación constante por Internet, tengan contacto personal directo con la ciudadanía como parte de su rutina pública: visitar constantemente todas las zonas del país a través de reuniones comunitarias, con el fin de tocar la problemática de las mismas a todo nivel, encontrar oportunidades de mejoramiento y comenzar a hacer gestión frente a las autoridades nacionales, departamentales o locales sobre esas dificultades.  Y se debe hacer siempre un seguimiento posterior a los compromisos establecidos con la ciudadanía, y darle respuesta a la comunidad en visitas posteriores.

Y el contacto con la ciudadanía, que hace tanto rato perdieron los partidos políticos, no es todavía suficiente.  Un valor fundamental para un partido político moderno tiene que ser la transparencia.

Y la transparencia, además de dándole la cara a la comunidad, se consigue con acciones concretas para generar credibilidad, tan vapuleada por la política tradicional.  Para ello se propone:

  • Generar convocatorias abiertas para ser candidato del partido: la selección de candidatos no puede convertirse en una rosca de unos cuantos.  Un partido moderno tiene que ser abierto a los mejores.  Y se deberían elegir a través de elecciones “primarias” de manera obligatoria.
  • Poner en conocimiento de la ciudadanía todas las hojas de vida de candidatos y corporados en Internet, y que ella pueda hacer sus comentarios de manera respetuosa, argumentada, sin chismes.  A la hoja de vida deberían adicionarse aspectos tan personales como el pasado judicial y la declaración de renta.  Quien no quiera someterse a este escrutinio público, no debería ser candidato por un partido político.
  • Visibilidad en la financiación: el partido en general y cada candidato en particular deberían publicar sus ingresos durante y después de campaña, las fuentes de financiación, las inversiones que están haciendo.  Se debe publicar en Internet para acceso actualizado de la ciudadanía.  Quien no cumpla, tampoco podrá estar en el partido.
  • Participar en una constante rendición de cuentas (individual y colectiva): cada tres meses, a lo sumo, el partido en general y cada corporado en particular debería presentar un informe de gestión a la opinión pública sobre su trabajo en los meses anteriores: logros, actividades, oportunidades, debates.  No más manzanillos que se queden mirando para el techo durante su gestión como representantes sociales.

Los comités de ética están mandados a recoger, perdieron hace mucho tiempo su credibilidad.  La ciudadanía, basada en la información que de manera transparente le ofrecerá el partido político, se convierte en el principal definidor de la representación de la institución.

Las nuevas generaciones desean tener referentes.  Recuperar el liderazgo institucional es fundamental para volver a tener confianza en la Democracia.  Los partidos políticos deben convertirse en esos modelos, para evitar personalismos demagógicos.

Frente a una oportunidad histórica, la verdadera Política tiene la obligación de dar un paso al frente y cambiar el mundo generando una nueva dimensión de ciudadanía frente a lo público.  Es tiempo de actuar.

Diciembre de 2012

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