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EN LO QUE SANTOS YA INCUMPLE (Y ESTO APENAS COMIENZA)

Pocos días después de su posesión para el segundo mandato, y sin contar con 4 años perdidos en anuncios sin ejecución, encontramos que el Presupuesto General de la Nación ratifica una gran cantidad de promesas de campaña incumplidas por parte de Juan Manuel Santos.

No me refiero a las promesas que hizo en cada una de las regiones y comunidades que quiso ilusionar con sus visitas y palabras, y del que tomaría varias páginas para plasmar el furor electorero que no se hará realidad para los colombianos.

Por hoy, solamente nos concentraremos en las promesas del discurso de posesión del pasado 7 de agosto, espectáculo al cual muchos nos sentimos orgullosos de no haber asistido. Juan Manuel Santos, delante de las cámaras de medios de comunicación nacionales e internacionales, algunos miembros de la diplomacia (los jefes de Estado se abstuvieron en su mayoría de hacer presencia), y la alta farándula política y social de nuestra Colombia; Santos, retomo, sin sonrojarse un ápice, mencionó uno tras otro una cantidad de objetivos que se encuentran perdidos en el baúl de los recuerdos. Y estamos hablando que eso fue hace poco menos de 2 meses.

Y no se sabe si por negligencia, o por olvido, o por simple costumbre, no incluyó ninguno de las siguientes promesas dentro del presupuesto de 2015. Me objetarán diciendo que le demos una espera, que eso puede estar en el presupuesto de 2016. O de 2017. O de 2018. Que le dé tiempo y no sea tan desconfiado. Respondo que si para eso sirve este escrito, para recordarle a Juan Manuel Santos lo que prometió y que no se le puede quitar al país de esas promesas, creo que le daré la espera que sea necesaria.

Comencemos con la educación, en las que no existe un solo centavo establecido en 2015 para la implementación de la jornada única escolar, el programa de bilingüismo, el aumento en cupos de créditos para educación superior, la reducción del analfabetismo o el mejoramiento de la calidad docente (en especial en mejorar sus condiciones salariales).

Pero bueno, digamos que ésas pueden ser ideas de la nueva Ministra de Educación y que ella llegó.

Pero pasemos a ver un listado de esas promesas no tan taquilleras pero que sonaron muy bonitas en el discurso de posesión. Y veremos su relación con el presupuesto asignado para la vigencia 2015:

  • Control de precios a los medicamentos: Se evidencian recursos en el INVIMA para asuntos similares, sin embargo, en el Ministerio de Salud no se especifica con claridad la disponibilidad de recursos para este programa.
  • Modelo de salud para las zonas rurales y telemedicina: no se especifica en el presupuesto ninguna partida para este programa.
  • Mejorar la infraestructura de los hospitales públicos: no se evidencia en el presupuesto una partida para infraestructura de salud. Se habla en términos generales de mejoramiento en la presentación del servicio.
  • Mejorar servicios públicos para los campesinos: no se especifican recursos para el mejoramiento de servicios públicos a los campesinos más allá de lo considerado en el SGP, en lo cual no se discriminan partidas para zonas rurales o urbanas.
  • Descentralización del sector agro: no están presupuestados recursos para la descentralización de infraestructura física o para la ampliación de planta de personal para actividades de descentralización.
  • Crear 2 millones y medio de puestos de trabajo: se hace referencia a la creación de 3.640 empleos directos y 500 indirectos con la construcción de escenarios deportivos, y 2.800 empleos potenciales con el programa Fondo Emprender. Además, no se detallan específicamente las estrategias para lograr la cifra de creación de empleos. Esperemos que, tal vez, para 2016, podamos tener siquiera una cifra digna, nada de los menos de 10 mil que pretenden crearse para 2015.
  • Cobertura universal de atención integral para los niños De Cero a Siempre. Se menciona como una prioridad social del presupuesto, pero la meta es de 1 millón de niños. Muchos, me dirán. Que no sea tan exigente, dirán. Pero “universal” significa llegar a más de 3 millones de niños de esas edades, de los cuales más de 2 millones se encuentran en estratos 1 y 2.

Las promesas son para cumplirlas. Estaremos vigilantes a que Santos lo haga, por primera vez en un largo lapso, porque ya empezó incumpliendo. Y esto apenas comienza.

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